Transparencia

Transparencia

Transparencia

Por: Dunia de Barnola D.

Directora ejecutiva de Venezuela Competitiva

@duniadebarnola / @vzlacompetitiva

“El verdadero éxito de una organización sólo puede ser construido sobre suelo firme, comprobando a cada paso comportamientos y desempeños transparentes, auditables, medibles.”

No basta llegar, hay que saber hacerlo

Entre las competencias clave para llevar adelante con éxito sostenible una empresa, un sueño, una idea, una esencial es la transparencia. Este valor es de singular importancia, y recordarlo en cada escenario posible es una misión que deberíamos asumir si estamos comprometidos con el desarrollo social sostenible de nuestro país.

A veces se cree, erróneamente, que el camino hacia el éxito es más corto si se emplean ‘atajos’ como una administración no rigurosa, el uso discrecional de recursos o el empleo de tácticas para engañar a los clientes.

Hay malas noticias para quienes profesan esa fe: está demostrado que el éxito logrado de esta forma no es sostenible en el tiempo, ya que tarde o temprano aflora la verdad. El verdadero éxito de una organización sólo puede ser construido sobre suelo firme, comprobando a cada paso comportamientos y desempeños transparentes, auditables, medibles.

Pónganme donde ‘haiga’ o hacer que ‘haiga’ donde me pongan

No es novedad para quienes nos leen que la reputación de nuestro país (y de nosotros como dueños de su gentilicio) en este sentido no es la mejor. Las posiciones que ostentamos en los monitores internacionales que miden la transparencia de las naciones nos suele colocar en lugares nada envidiables. En el Barómetro de Transparencia Internacional para 2013, Venezuela, junto con Bolivia y México, lidera el top 3 de los países más corruptos ocupando el puesto 53/107.

Son muchos los dichos que refuerzan en nuestro hablar comportamientos poco transparentes, trampas y ‘vivaracheras’. Sin embargo, también hay en Venezuela una base ética y decente de personas, empresarios, líderes, trabajadores, jóvenes que saben que el ‘bien hacer’ no es oficio de tontos sino de vivos.

La mayoría de los líderes de organizaciones exitosas comprenden este principio y saben que la transparencia no sólo es un tema de valores, sino también una garantía de éxito sostenible y crecimiento. Ellos saben (y enseñan) que hay acciones sencillas y cotidianas que se puede realizar las cuales refuerzan esta competencia de ser transparentes, que van más allá de tener las garantías más amplias respecto al uso y disposición de los recursos financieros y materiales.

Entre ellas podemos sugerir no abusar de las letras chiquitas en empaques y contratos; no prometer alcances que no se pueda cumplir y luego intentar justificar su incumplimiento; informar claramente a los clientes sobre cualquier cambio en la forma o fondo de los servicios o productos que le ofrece; no improvisar con materiales más baratos para conseguir mayor rentabilidad, sacrificando la calidad y negocios futuros.

La transparencia es, por supuesto, un tema de administración; pero es también mucho más: es un principio básico de gestión y operación, es un asunto de integridad individual y responsabilidad colectiva, es el verdadero camino hacia el éxito.

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